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Técnicas Para Docentes

3 Actividades para niños con TEA (autismo)

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Actualmente todo docente debe contar con diferentes herramientas y estrategias para poder hacer frente a las necesidades de todos los niños. Esto, se entiende, es así puesto que se sabe ningún niño aprende del mismo modo que otro.

Este concepto también se aplica a aquellos niños con trastorno del espectro autista. Es decir, niños con TEA (autismo). Estos niños, si bien presentan características que pueden ser similares y que les engloban dentro de un trastorno de amplio espectro, no podemos decir que aprendan del mismo modo. En otras palabras, un niño con autismo puede aprender de un modo (y tiempos) muy diferentes a otro niño que también tenga autismo…

Dicho esto, en esta oportunidad mencionaremos algunas actividades para trabajar en el aula para niños con TEA (autismo). Luego, será labor de la docente descubrir cuál o cuales de las siguientes actividades son más adecuadas para el niño con TEA que se encuentre en su aula.

1- Encontrar el par que coincida

Los niños con TEA pueden ser sumamente detallistas. Por eso, jugar a “encontrar el par que coincide” es un modo de que ellos se sientan a gusto. Puedes escoger diferentes imágenes y armar tú misma el juego de las coincidencias. A continuación, dejamos algunas imágenes para que armes el juego de las coincidencias con ellas.

Debes imprimir dos imágenes de cada uno y luego colocar todas las fichas boca abajo a fin de realizar un juego de la memoria con las fichas. Si el niño no se siente cómodo con las fichas boca abajo, puedes colocar todas las fichas sobre la mesa y ayudarle para que en el menor tiempo posible encuentre la compañera de cada ficha.

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2- El juego de las emociones

Los niños con autismo no tienen desarrolladas las habilidades sociales. Es decir que no comprenden chistes, bromas o mensajes con doble sentido. Tampoco comprenden cuando alguien llora. Es decir si se les explica, sí pueden comprender el motivo del llanto pero carecen de empatía, por lo que les resultará muy difícil entablar una amistad o conversaciones sociales con compañeros de su misma edad. Para ayudarles en este aspecto jugaremos al juego de las emociones.

Este juego consiste en identificar las diferentes emociones con sólo mostrarles una imagen a los niños. La docente puede escoger imágenes de rostros que se encuentren en revistas. Cada imagen o fotografía debe expresar una emoción diferente: por ejemplo emoción alegre, triste, enojo, ira, etc. Es importante hallar imágenes que sean claramente identificables por los niños y no rostros con expresiones confusos.

La docente debe enseñar de forma aleatoria a los niños de toda el aula las emociones y ayudarles a reconocer las mismas.

3- Jugamos al detective

Otra característica recurrente en niños con autismo es que no les agradan los cambios bruscos o las situaciones imprevistas. Para evitar estas situaciones proponemos el siguiente juego que se titula “jugamos al detective”.

El juego consiste en plantear a los niños del aula una consigna o actividad y pensar juntos de qué modo se puede llevar a cabo de la misma manera (y ser efectiva) una y otra vez de forma similar.

Por ejemplo, los momentos críticos para los niños con autismo son la entrada a la escuela, la salida y los recreos. Esto sucede porque no saben qué hacer y necesitan anticiparse a lo que irá a suceder. Para subsanar este malestar en los niños con TEA podemos sugerir a todos los niños del aula que “piensen estrategias para salir al recreo de un modo ordenado, sin demasiado alboroto (ya que esto también les afecta) y rutinario”.

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Como los detectives deben realizar muchas rutinas y ser meticulosos en su día a día, este es un juego en el que los niños deberán pensar diferentes maneras de armar rutinas grupales pensando que son detectives y que deben descubrir un homicidio, un secuestro, etc.

Siguiendo con el ejemplo; se les puede sugerir que, 10 minutos antes de que comience cada recreo, suene una alarma (puede ser la alarma de un celular) para dar aviso a los niños a fin de que ellos comprenda que “en 10 minutos saldrán al recreo”. Así, el paso siguiente puede ser poner una música (siempre debe ser la misma) desde ese momento hasta que el recreo comience (puede ser la música de algo relacionado con detectives).

El juego tiene muchas variables y la finalidad es que el niño con autismo comprenda que, aunque existen modificaciones dentro de un día escolar, no deben ser perturbadoras por ello sino rescatar lo positivo y ayudarle en su inserción social.