Cómo mejorar la dicción en niños

La dicción en los niños

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El diccionario define la palabra dicción como la “manera de emitir y articular los sonidos de una lengua”. La dicción marca la manera en la que hablamos y en la que nos expresamos con el resto de hablantes, además de estar conectada también con la forma de escribir de un individuo, sobre todo de los más pequeños. En las etapas de aprendizaje se habla como se escribe y viceversa, y por eso este término coge una gran relevancia. Según el tipo de lenguaje que se construya se puede hablar de buena o mala dicción, aunque siempre hay que tener en cuenta que a la hora de valorar la dicción no se tiene en cuenta el significado del mensaje enviado ni el contexto. Eso es otro tema.

Pero como decimos, los más pequeños son los que más control suelen llevar en torno a la dicción. El sentido del habla es uno de los que se desarrolla de forma más tardía y cuando apenas se tienen 3 o 4 años es lógico pronunciar mal o con dificultades algunas palabras. Por eso muchas familias deciden practicar la dicción con el pequeño de la casa, para que esa formación pueda aligerarse. Es cierto que en la mayoría de los idiomas suele haber ciertos vicios, creados a lo largo de los años para que sea más fácil comunicarse de forma coloquial, por ello siempre es recomendable consultar con un profesional.

En cualquier caso, hay ejercicios que son básicos y que se pueden practicar con el fin de darle unas primeras pautas a los hijos. Aunque algunos puedan parecer absurdos, en realidad muchos de ellos suelen aplicarse a personas de más avanzada edad cuando quieren aprender un idioma nuevo. Seguro que alguna de las técnicas que vamos a repasar has tenido que llevarlas a cabo en la escuela cuando estudiabas inglés o un segundo idioma, al margen del materno. De hecho, podrás ver en muchos lugares que estas actividades también se usan para mejorar la dicción en inglés o para favorecer una pronunciación más positiva. Y suelen ser efectivos si les damos continuidad.

Cantar canciones

Para cantar también es importante tener una buena pronunciación. Se da el caso de artistas a los que no se les llega a entender demasiado bien, pero en líneas generales es clave pronunciar todas las letras de las palabras y hacerlo añadiéndole una melodía o un ritmo que pueden llegar a ser pegadizos. Al escuchar una canción, esta crea una imagen o un sentimiento en nuestra mente que nos hace recordarla y para los más pequeños, que siempre le ponen tanta pasión a todo lo que hacen, esos ritmos pueden transportarles a mejorar también en el texto.

Con el canto se ejercitan también las cuerdas vocales y se ayuda a que se recuerden palabras que los niños no suelen utilizar con tanta frecuencia. Canta las canciones favoritas con ellos en el idioma que quieras y conseguirás frutos. La música en inglés también te puede ayudar a que coja soltura.

Entrenar la respiración

Otra de las maneras de obtener una buena dicción es controlar la respiración para que al hablar no se produzca asfixia o fatiga. La velocidad a la que se habla es importante y en ello influye el manejo del aire que respiramos. Si los niños consiguen hablar despacio y abriendo más los conductos será más sencillo que mejoren.

Técnica de respiración dicción

Pronunciar trabalenguas

Los trabalenguas son una solución bastante buena para tratar los problemas de dicción. Con ellos te familiarizas con los sonidos y las particularidades que tiene un idioma, algo que es fundamental aprender más allá de tener un amplio vocabulario o de conocer mucho sobre la gramática, que tampoco deja de ser importante. Con estas oraciones enrevesadas y difíciles de reproducir a un ritmo normal se puede ir mejorando la pronunciación. En el momento en el que los pequeños sean capaces de memorizarlos y repetirlos, posteriormente el resto de frases serán pan comido para ellos.

Además, es una práctica divertida y amena que se utiliza en la enseñanza de cualquier dialecto. En inglés, por ejemplo, estas formaciones ayudan a mejorar y las hay para todos los niveles. Puede parecer un esfuerzo innecesario, pero los trabalenguas son muy usados también en las personas de mediana edad. Para cualquiera que tenga la voluntad de aprender son una solución efectiva y muy divertida. Te lo pasarás muy bien repitiéndolos.

Practicar con tu lápiz

Una de las mejores maneras de adiestrar a alguien es ponerle trabas que pueda ir superando, con las que pueda superar sus miedos y darse cuenta de la capacidad de superación que encierra en su interior. Cuánto antes se den cuenta de ello mejor, por tanto para aplicarlo a la pronunciación es muy recomendable realizar el ejercicio del lápiz. Solo hay que colocarse este objeto en la boca sujetándolo con los colmillos, sin morder demasiado, y tratar de hablar o de pronunciar un texto en voz alta. Tras varios minutos haciéndolo cada día, retíralo y comprobaras como hablas con más soltura.

Técnica del lápiz dicción

Esto es muy utilizado para aprender sonidos del idioma inglés, como el de la R, que nos desmarca mucho en la forma de hablar. La pronunciación de esta consonante con el lápiz en la boca es la que luego deberemos reproducir para darle el acento correcto en este idioma. Cuánto más choque la lengua con el objeto, mejor. También los locutores de radio o televisión utilizan esta técnica.

Leer poesía

La entonación y la acentuación que le damos a las palabras también cuenta en la dicción y la mejor manera de practicarlas no es otra que la poesía. El texto básico puede llegar a pronunciarse de una manera muy plana, pero con los poemas tendrás que ir subiendo y bajando el tono. Hazlo con tu pequeño, muéstrale un ejemplo y que él lo vaya repitiendo, ganará en concentración, en sabiduría popular, y en una mejor lectura, algo que suele generar problemas en los niños.

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