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Mi Hijo de 16 años no quiere Estudiar – Ayuda a Padres de Familia

Mi Hijo de 16 años no quiere Estudiar

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La edad de los dieciséis es aparentemente la etapa donde ocurre la mayor parte de rebeliones de los adolescentes.

El no querer estudiar es sin duda el problema más común a los que se enfrentan muchos padres. A las edad de 16 se supone que el estudiante está cursando el quinto año de educación secundaria, o el 4Eso, dependiendo del lugar donde se encuentre, sin embargo todos apuntan al último año de educación formal.

Resulta preocupante que un chico de 16 años no quiera estudiar, puesto que siendo su último año en la escuela, tendría que estar con mucha energía para empezar su preparación preuniversitaria y luego poder continuar sus estudios superiores, ya que esta es la aspiración de la gran mayoría de padres sobre sus hijos.

A continuación te propones cuatro etapas porque al seguirlas correctamente podrás ayudar no solo a reconocer el por qué tu hijo no quiere estudiar, sino que además serás capaz de solucionar dicho problema.

 

Etapas para Ayudar a tu hijo de 16 Años a estudiar

Etapa 1: Indagación

La primera etapa por la que tendrás que pasar en tu intento de ayudar a tu hijo adolescente de 16, es indagar sobre las posibles causas que originan que tu hijo no quiera ir a estudiar.

La indagación consiste básicamente en estar alerta a todos los factores que creas que podrían ser parte del problema. Anótalos en una hoja.

Por ejemplo, si tu hijo tiene una novia, puedes anotar el noviazgo como una posible causa, y así sucesivamente con cada situación que se presente. Trata de encontrar todas las posibles causas, que no se te olvide ningún, mientras más causas tengas, más rápido podrás dar con la verdadera.

 

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Etapa 2: Dialoga con tu hijo

Después de haber indagado sobre las causas, y ya tengas una lista con todas esos posibles factores que consideras que podrían ser la causa para que tu hijo no quiera estudiar, ahora llega la parte más importante; la comunicación.

Busca el momento oportuno, es posible que tu hijo adolescente se encuentre algo rebelde por los cambios de la adolescencia, por eso es necesario que trates de buscar el momento correcto.

Cuando converses con él, no le cuentes sobre tus indagaciones, se sentirá hostigado. Es importante también  que padre y madre se encuentren juntos en el dialogo con el hijo, la comunicación debe ser asertiva pero la autoridad tampoco se puede perder, por eso es importante una figura respetable, en muchos casos es el padre pero algunas madres también podrían ser símbolo de autoridad en casa.

En esta parte tu objetivo será tratar de descartar las posibles causas que anotaste anteriormente, esto no tiene que ser forzado, cuando preguntes a tu hijo el por qué no quiere ir a estudiar, te dirá un sinfín de motivos, no todos serán ciertos, recuerda que los adolescentes mienten constantemente para evadir responsabilidad, pero entre todos esos motivos habrán mucho que coincidirán con lo que apuntaste.

 

Etapa 3: Descubre la causa específica

En esta parte puedes ayudarte de un especialista, pero sino es posible realizar esto, puedes hacerlo también con ayuda de tu conyugue.

El objetivo es descubrir la causa especifica del problema, lo puedes hacer de muchas formas; observando, analizando o teniendo una comunicación profunda con tu hijo.

Los docentes también podrían ayudarte a dar con la causa principal, los profesores muchas veces están incluso más informados que los padres, así que si le cuentas al maestro que tu hijo de 16 años ya no quiere estudiar, probablemente él ya lo sabía.

 

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Etapa 4: Planteen soluciones juntos

 En esta etapa final, ya tienes que saber cuál es el motivo preciso por el cual tu hijo de 16 años ya no quiere estudiar. Además él también debe ser consciente de que tú lo sabes y estás dispuesto(a) a ayudarlo y no a ponerte en su contra.

Ahora, después de descubrir el problema, es hora de plantear soluciones concretas, estas tienen que ir acorde a la problemática pero nunca deben de ser estresantes ni perjudiciales para el adolescente.

En este punto es muy importante aplicar una negociación ganar-ganar con el hijo adolescente, proponer una solución donde padre e hijo pueden salir satisfechos.

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